Vi el Brillo del Televisor: cuando una serie nocturna empieza a revelar otra realidad
En Vi el Brillo del Televisor, Jane Schoenbrun convierte la fascinación por una serie de televisión en el centro de una experiencia inquietante, íntima y progresivamente perturbadora. La película sigue a Owen, un adolescente que lleva una existencia apagada en los suburbios, hasta que una compañera de la escuela lo introduce a un misterioso programa nocturno. Lo que encuentra en la pantalla no es simplemente una historia de terror, sino la promesa de un mundo sobrenatural que parece existir debajo de la realidad cotidiana.
El vínculo entre Owen y su compañera nace alrededor de esa emisión televisiva. Ambos comparten el interés por sus imágenes, sus enigmas y la sensación de que detrás de cada episodio hay algo más profundo de lo que puede explicar una ficción convencional. La serie se convierte así en un espacio de conexión para dos jóvenes que encuentran en ella una forma de escapar de la monotonía y de acercarse a preguntas que todavía no saben cómo formular.
Sin embargo, la fascinación comienza a adquirir un peso distinto cuando el programa es cancelado de manera misteriosa. La desaparición de la serie no representa únicamente el final de un entretenimiento compartido: también altera la manera en que Owen entiende lo que lo rodea. A partir de ese momento, la película desplaza su inquietud desde la pantalla hacia la percepción del protagonista, cuya visión del mundo empieza a resquebrajarse bajo el recuerdo de aquello que vio.
El terror de la propuesta no depende solamente de una amenaza visible. Schoenbrun trabaja con la incertidumbre y con la posibilidad de que la televisión haya dejado una huella demasiado profunda en quienes la miraban. La luz del aparato, los espacios suburbanos y la presencia persistente de aquella serie crean una atmósfera donde lo familiar comienza a sentirse extraño. La pantalla deja de ser una ventana hacia otra historia y se transforma en una superficie capaz de devolver una imagen distorsionada de la propia vida.
Justice Smith interpreta a Owen, un personaje cuya rutina aparentemente ordinaria se ve alterada por una obsesión que no puede abandonar con facilidad. Jack Haven participa como la compañera que lo acerca al programa, mientras Ian Foreman y Helena Howard completan las distintas etapas y relaciones que rodean al protagonista. El elenco también incluye a Danielle Deadwyler, Lindsey Jordan, Fred Durst y Conner O’Malley, dentro de una película que utiliza sus personajes para ampliar la sensación de aislamiento y desconcierto.
La dirección de Jane Schoenbrun apuesta por un horror de naturaleza psicológica y sobrenatural, más interesado en la fractura de la realidad que en explicar cada uno de sus misterios. El resultado es una película sobre la influencia de las historias que consumimos y sobre la forma en que una ficción puede convertirse en refugio, obsesión o espejo. En Vi el Brillo del Televisor, mirar una serie no significa permanecer a salvo frente a la pantalla: también puede ser el primer paso para descubrir que la realidad ya no se siente completa.




















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